Camino Ignaciano


El Camino Real que Ignacio siguió tras su estancia en Navarrete coincide con el que hoy llamamos “Camino del Ebro” y que los peregrinos a Santiago transitan por Cataluña, Aragón, Navarra y la Rioja.

El horizonte de consolidación del proyecto se sitúa en el año 2022, fecha en la que se conmemorará el 500 aniversario del peregrinaje original de Ignacio desde Loiola a Manresa en 1522.

Navarrete e Ignacio de Loyola

Navarrete fue testigo de las dos etapas de la vida de San Ignacio de Loyola, antes y después de su conversión. Son varios los lugares que lo recuerdan:

La Iglesia. En ella se encuentran, dos de las tres imágenes que se disputan haber sido restauradas por Ignacio/Íñigo de Loyola después de su conversión: la imagen de “Santa María”, originalmente en la ermita de Santa María de Jesús en el camino hacia Nájera; y la “Virgen del Sagrario”. La tercera es la “Virgen del Buen Suceso” que se hallaba junto a la carretera hacia Entrena, y actualmente pertenece a una colección particular.
El castillo. En él estuvo prisionero el último líder comunero en tiempo de Ignacio.
Palacio del Duque de Nájera en la plaza del Arco, con escudo en esquina. Ignacio estuvo a sus órdenes durante 4 años (1517-1521). Lo acompañó en sus visitas al rey, le ayudó a reconquistar Nájera, aunque no quiso participar del botín de guerra, y se quedó defendiendo Pamplona de los franceses, ya que el Duque era también Virrey de Navarra. Allí cayó herido y fue trasladado a Loyola, donde se convirtió leyendo los Evangelios y las vidas de Santo Domingo y San Francisco, y decidió peregrinar a Tierra Santa. Al pasar por Navarrete, pidió al duque su correspondiente paga.
Y cobró los dineros, mandándolos repartir en ciertas personas… y parte a una imagen de Nuestra Señora… para que se ornase bien.
Se ha especulado quienes eran las personas a quienes Ignacio repartió dinero. En el testamento de Aldonza, hija del duque, aparece María Villarreal de Loyola, de quien se pensó fuese hija de Ignacio. Ya que se especuló que en sus estancias se alojaría en el mesón ubicado en la esquina de la plaza del Arco nº 1, junto al palacio del duque, donde tendría amores con la mesonera. Se barajan argumentos a favor y en contra de que tuvieses una hija natural antes de su conversión. Sin embargo, no existe ningún documento que lo testifique.
Después de la conversión Ignacio se hospedaría en otro mesón, el de la calle Arrabal nº 8.
Desde Navarrete Ignacio continuaría su camino hasta Manresa, donde comenzó a escribir sus Ejercicios Espirituales. Años más tarde estudió en París y formó un grupo de universitarios graduados, que se llamarían “Compañía de Jesús” o Jesuitas.

Fuente: José MARTÍNEZ DE TODA TERRENO: Los años riojanos de Íñigo de Loyola. Caracas, 2010.